jueves, noviembre 08, 2007

Coz

Me dijo que se sentía mal. Que estaba arruinada. Que no podía creer lo que había hecho. Que le angustiaba saber de lo que era capaz. La veía mal, tirada. De a ratos pensativa pero siempre con la nube negra en la cabeza como a punto de hundirse en su propia desgracia. Entonces yo le dije que también estaba mal. Que no tenía ganas de pensar. Que no podía estar tan equivocado durante tanto tiempo y que lastimaba a la gente que me quería por el solo hecho de tenerlos cerca. Le dije que me llamara Traidor y que me escuchara dos segundos así se daba cuenta que lo suyo era una pavada.
A medida que empecé a hablar su rostro cambiaba de tono. Ya no estaba hinchado y rojo y hasta me pareció que a su simple mueca en mi barrio le llamarían sonrisa. Unos minutos después de oír el tren, mirando la ventana, me dijo si vos pudieras irte lejos, conmigo, ¿te irías?

2 comentarios:

Amanda dijo...

a veces parece mentira, pero cuando otro está peor que uno nos sentimos un poco mejor. es triste en realidad.

con respecto a lo que dijiste en mi blog, eso se llama globalización, viste, re loco, estas semanas leí esa palabra 3000 veces en diversas materias. basta globalización basta.
salut!

Funes dijo...

triste pero real...